Pero no, ya no lo siento y si lo piensas un momento, quizás entiendas por qué... por qué terminé..
Terminé escuchando música triste, terminé pensando, queriendo, extrañando, gruñendo y despejando vacíos. Terminé insistiendo, acariciando cosas que no comprendo, tanteando, repitiendo, concibiendo ideas demasiadas locas como para querer compartirlas. Terminé terminando, sobornando, empeorando... Terminé como siempre: demasiado herida como para defenderme.
Tomé la idea de sacar y romper, la detallé. El destruir siempre es demasiado malicioso y demasiado tentador. Tomé el tomar por las riendas, el mirar por las pestañas y el querer por los poros... Tomé mi autodiscriminación y la apilé en un cúmulo de respuestas estúpidas, donde siempre debió estar... y así terminé tomando: demasiado herida como para discutir.
Vacié las catorce alas de la sensación idónea que me producías; el catorceavo carril de la sala 19; A María en su Halloween; todo lo inconexo que puedo contarte y hacerte creer que estoy hablando filosofías. Vacié mis pensamientos, mis palabras, tus deseos, mis caricias, tus miradas, las opciones, el desarrollo, la limpieza y la paz; tanta, tanta paz. Desconfiguré a el niño de la mirada triste y lo convertí en algo más... algo con mucho más rencor. Así terminé tomando el vacío: demasiado herida como para continuar.
Partí tus ilusiones en dos y las abandoné en la calle que recorrimos juntos la ultima vez que hablamos en serio; partí mis desafíos, abandoné las metas; partí el partir y abandoné el terminar; destruí mi yo, compré un tú con menos celos y más sueños; partí el ideal y me compré un real en su lugar. Partí, parí, parís.. y nos vendí, como se venden las palabras en este mundo y las almas en el otro, como se arroja la sangre al río y las rosas al basurero. Como se canjea el amor por un anillo y un papel, así canjeé mi amor por otro más joven... uno con mucho más futuro. Así terminé tomando el vació y partiéndolo, vendiéndolo, canjeándolo, quieriéndolo, empeorando, crucificando, calcinando... y me consumí: demasiado herida como para ser digna y existir.
Yo ya no soy yo... y en algún momento me pesó y lo sentí en el alma, pero no, ya no lo siento y si lo piensas un momento, quizás entiendas por qué... por qué me terminé.
sábado, 10 de abril de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Incoherente y autosatisfactorio
Celebridad a la vuelta de la esquina. Patio de al lado es un lugar difuso, mal usado, mal pensado, mal nacido de la mente perversa de alguien que me piensa, pero no. María asegura que nunca lo ha visto antes... sus manos no dicen lo mismo. Sus ojos aseveran la falsedad. Mordaces miradas. Yo también miento cuando digo que no fue así como ocurrió.
París estaba a la mano. Tormenta amenazaba, amedrentada, los ruidos ajenos de la calle a acabar. La mujer en la izquierda no es fiable. Nadie lo es. Cualquiera siempre es culpable... y siempre hay una gran cantidad de cualquieras rondando los pensamientos; acechando.
Mañana a va ser otro día. Verde no es el mejor color. Taza blanca, mesa café, sábana roja, mirada negra. Sin verbo, sin predicado. Sin caricia. Noche no existe. María miente.. Tormenta también.
Celebridad muere y el periódico de mañana hará un festín con ello y con su vida y con lo que pudo o no pudo llegar a ser. Patio de al lado se quema, mal pensando, mal nacido, mal usado, en mi mente, incinerando toda posibilidad de crear un nuevo recuerdo en él. María nunca verá que está parada frente a un espejo.. yo sé que nada fue así; que París nunca estuvo cerca y soy sólo yo con un montón de cualquieras en mi cama.
París estaba a la mano. Tormenta amenazaba, amedrentada, los ruidos ajenos de la calle a acabar. La mujer en la izquierda no es fiable. Nadie lo es. Cualquiera siempre es culpable... y siempre hay una gran cantidad de cualquieras rondando los pensamientos; acechando.
Mañana a va ser otro día. Verde no es el mejor color. Taza blanca, mesa café, sábana roja, mirada negra. Sin verbo, sin predicado. Sin caricia. Noche no existe. María miente.. Tormenta también.
Celebridad muere y el periódico de mañana hará un festín con ello y con su vida y con lo que pudo o no pudo llegar a ser. Patio de al lado se quema, mal pensando, mal nacido, mal usado, en mi mente, incinerando toda posibilidad de crear un nuevo recuerdo en él. María nunca verá que está parada frente a un espejo.. yo sé que nada fue así; que París nunca estuvo cerca y soy sólo yo con un montón de cualquieras en mi cama.
viernes, 12 de marzo de 2010
Percepciones y motivaciones...
Yo soy la voz ausente que te habla desde la penumbra en el extremo izquierdo del cuadro de al lado. Soy un destino errante que se fuerza por no exisitr. Soy la debilidad de no tenerte cerca. Soy una cápsula que no se llega destintegrar por completo cuando llega al estómago y se convierte en un barco en un mar de ácido destructor. Yo soy 3-3-4-4 y rima intercalada. Yo soy el mensaje que no pediste.
Yo te espero como si esperar pudiera haber servido a alguien en algún momento. Te espero como la excusa frustrada para estar aquí, así, ahora, como estoy acostada, mirando el techo en blanco o no tan en blanco, sino más en un gris verdoso intenso. Yo te espero porque es de tontos e inocentes esperar.
Yo te escribo como un silencio apagado teñido de azul y verde. Como las cuatro y cuarto de la mañana, como el sol otoñal colado entre las ramas. Como se escriben los amores eternos, como se añoran los besos, los abrazos, las miradas, las caricias, lo indecifrable, lo café; puro café. Te escribo como se escriben cartas viejas en papel amarillo. Te escribo porque me gusta asociar las cosas con colores y tú, tú eres como un arcoiris... Te escribo como aire brumoso de los días, cualquier día, el que escojas, como siempre.
Yo escucho. Escucho irónicamente las luces que se prenden y se apagan: Es un terremoto o un huracán. Es moribundo y diestra. Es una estúpida imagen mental de algo que esucho, pero que en realidad no estoy escuchando. Una palabra con m, cerro arriba. Otra palabra con h que gira a la vuelta de la esquina y se me escapa, sin preguntas porque es todo demasiado abstracto como para que quiera quedarse. Yo escucho los ruidos que se cuelan por las cañerías del baño, entre desesperaciones de un pasado difuso... Yo escucho las más estúpidas voces en mi cabeza.
Yo tiento la suerte entre cabilaciones. Yo tiento al destino entre deseos frustrados de un futuro mejor; algo más pasajero o sustantivo. Tiento para perderme, tiento para cansarme, tiento para llegar a mi casa a dormir y no a pensar en ti. Yo tiento a la madre tierra que me remueve las ganas y se las chupa. Yo tiento; yo miento; yo, tiempo.
Yo soy un montón de rayas y palabras y canciones y dibujos y no quiero tener que explicarte qué soy. No debería tener que decirte siempre qué hacer, sino sería sólo yo, haciendome feliz. Yo no tengo nada, no espero nada, no escucho nada, no siento, no tiento, no pienso nada. Soy sólo la voz ausente que te habla desde la penumbra en el extremo izquierdo del cuadro de al lado... y nunca es suficiente.
Yo te espero como si esperar pudiera haber servido a alguien en algún momento. Te espero como la excusa frustrada para estar aquí, así, ahora, como estoy acostada, mirando el techo en blanco o no tan en blanco, sino más en un gris verdoso intenso. Yo te espero porque es de tontos e inocentes esperar.
Yo te escribo como un silencio apagado teñido de azul y verde. Como las cuatro y cuarto de la mañana, como el sol otoñal colado entre las ramas. Como se escriben los amores eternos, como se añoran los besos, los abrazos, las miradas, las caricias, lo indecifrable, lo café; puro café. Te escribo como se escriben cartas viejas en papel amarillo. Te escribo porque me gusta asociar las cosas con colores y tú, tú eres como un arcoiris... Te escribo como aire brumoso de los días, cualquier día, el que escojas, como siempre.
Yo escucho. Escucho irónicamente las luces que se prenden y se apagan: Es un terremoto o un huracán. Es moribundo y diestra. Es una estúpida imagen mental de algo que esucho, pero que en realidad no estoy escuchando. Una palabra con m, cerro arriba. Otra palabra con h que gira a la vuelta de la esquina y se me escapa, sin preguntas porque es todo demasiado abstracto como para que quiera quedarse. Yo escucho los ruidos que se cuelan por las cañerías del baño, entre desesperaciones de un pasado difuso... Yo escucho las más estúpidas voces en mi cabeza.
Yo tiento la suerte entre cabilaciones. Yo tiento al destino entre deseos frustrados de un futuro mejor; algo más pasajero o sustantivo. Tiento para perderme, tiento para cansarme, tiento para llegar a mi casa a dormir y no a pensar en ti. Yo tiento a la madre tierra que me remueve las ganas y se las chupa. Yo tiento; yo miento; yo, tiempo.
Yo soy un montón de rayas y palabras y canciones y dibujos y no quiero tener que explicarte qué soy. No debería tener que decirte siempre qué hacer, sino sería sólo yo, haciendome feliz. Yo no tengo nada, no espero nada, no escucho nada, no siento, no tiento, no pienso nada. Soy sólo la voz ausente que te habla desde la penumbra en el extremo izquierdo del cuadro de al lado... y nunca es suficiente.
jueves, 4 de marzo de 2010
c A o o s
Caos. Eso es... cuando miro, cuando pienso, cuando hablo, cuando pretendo no escuchar y no entender. Caos... cuando suspiro y pretendo que las cosas estén bien, pero no están bien y al parecer no lo van a estar en mucho tiempo más. Caos es todo lo que recibo.
Me mira por la ventana, finge escucharme. Yo sé que finge.. yo también lo he hecho: el que miente, sabe distinguir al mentiroso. Me llama por la puerta y yo no escapo porque finjo que no sé que viene. Todos lo sabían... todos fingimos que no era así. Toco el vidrio para asegurarme de que no se vaya a romper y los instintos me traicionan... ni yo me escucho.
Caos... en la esquina cuando atentan contra la libertad y gritan, sí, gritan, a ellos sí los oye. Supongo que ellos tienen más voz que yo o es que el mismo que me hace a mí quedarme sentada en la cama, pensando que algunas cosas podrían estar mejor, los hizo a ellos más fuertes y más rápidos, más resitentes, mejores. El señor caos llamó a los peores para tumbarles los sueños y cohartar las ilusiones sin las que una vez pensamos, todos, que podíamos vivir.
Me acaricia desde el colchón y yo sé que está ahí. Recorre mi cuerpo, me llena los ojos, la espectativas, las miserias, el futuro y los posibles. Recorre la intensidad de las palabras, todas las miradas que me topo en la calle, las manos que me sujetan, los abrazos, los adioses, la resistencia y la capacidad de seguir adelante. Estúpido hombre que no es isla sino continente. Estúpida unión. Estúpido y querido saber que no estamos solos.
Caos sobrepasa la barrera del sonido. Viene antes, después y durante. Molesta. Caos y la sensación de inseguridad... aún peor observando, aún peor rozando, aún peor pensando; un caos consciente, un caos organizado. Eso es; cuando miro, cuando pienso, cuando hablo, cuando pretendo no escuchar y no entender. Caos., cuando suspiro y pretendo que las cosas estén bien, pero no están bien y al parecer no lo van a estar en mucho tiempo más. Cuando quiero querer, cuando necesito querer, cuando las cosas van en mi contra o no: Caos es todo lo que recibo.
Me mira por la ventana, finge escucharme. Yo sé que finge.. yo también lo he hecho: el que miente, sabe distinguir al mentiroso. Me llama por la puerta y yo no escapo porque finjo que no sé que viene. Todos lo sabían... todos fingimos que no era así. Toco el vidrio para asegurarme de que no se vaya a romper y los instintos me traicionan... ni yo me escucho.
Caos... en la esquina cuando atentan contra la libertad y gritan, sí, gritan, a ellos sí los oye. Supongo que ellos tienen más voz que yo o es que el mismo que me hace a mí quedarme sentada en la cama, pensando que algunas cosas podrían estar mejor, los hizo a ellos más fuertes y más rápidos, más resitentes, mejores. El señor caos llamó a los peores para tumbarles los sueños y cohartar las ilusiones sin las que una vez pensamos, todos, que podíamos vivir.
Me acaricia desde el colchón y yo sé que está ahí. Recorre mi cuerpo, me llena los ojos, la espectativas, las miserias, el futuro y los posibles. Recorre la intensidad de las palabras, todas las miradas que me topo en la calle, las manos que me sujetan, los abrazos, los adioses, la resistencia y la capacidad de seguir adelante. Estúpido hombre que no es isla sino continente. Estúpida unión. Estúpido y querido saber que no estamos solos.
Caos sobrepasa la barrera del sonido. Viene antes, después y durante. Molesta. Caos y la sensación de inseguridad... aún peor observando, aún peor rozando, aún peor pensando; un caos consciente, un caos organizado. Eso es; cuando miro, cuando pienso, cuando hablo, cuando pretendo no escuchar y no entender. Caos., cuando suspiro y pretendo que las cosas estén bien, pero no están bien y al parecer no lo van a estar en mucho tiempo más. Cuando quiero querer, cuando necesito querer, cuando las cosas van en mi contra o no: Caos es todo lo que recibo.
jueves, 18 de febrero de 2010
UYT
Porque sino queda un espacio entre medio que Ad no entiende por la poca comprensión lectora, el sofoco emocional y el deficit atencional que la atosiga estos días. La pantalla de colores tampoco ayuda, mucho menos el pitido en la oreja derecha y por supuesto, la idea de volver a lo que fue una vez, aquella, sí, no era fácil, no, pero salió, sí, a algo más simple.
Porque sino Ad tiene que aumir que se equivocó en tomar C en vez de D y no esperar que lloviera negro en el campo, antes de salir a pastar con las vacas en el sitio donde se supone que debeía estar, esperando constante como siempre, la capacidad física y mental de llegar al séptimo nivel como haría cualquiera en su condición. Ad escribe incoherencias.
Porque sino Ad explota y nadie quiere ver sus pedazos volar por el firmamento y quemar todo indicio de vida, dado que Ad no tiene patria, no tiene gente, no tiene cantos, no tiene amigos ni nada en lo que apoyarse. Ad es un estandarte que se sostiene con su pata sola... con su sóla pata y si alguien pudiese escarvar un poco más abajo de la sonrisa y la buena energía, notaría que Ad necesita seriamente un bastón.
¿Por qué Ad está diez metros bajo el árbol... el sauce... el gris? Porque el árbol no tiene tierra y Ad no tiene dónde esconderse.
Porque sino Ad tiene que aumir que se equivocó en tomar C en vez de D y no esperar que lloviera negro en el campo, antes de salir a pastar con las vacas en el sitio donde se supone que debeía estar, esperando constante como siempre, la capacidad física y mental de llegar al séptimo nivel como haría cualquiera en su condición. Ad escribe incoherencias.
Porque sino Ad explota y nadie quiere ver sus pedazos volar por el firmamento y quemar todo indicio de vida, dado que Ad no tiene patria, no tiene gente, no tiene cantos, no tiene amigos ni nada en lo que apoyarse. Ad es un estandarte que se sostiene con su pata sola... con su sóla pata y si alguien pudiese escarvar un poco más abajo de la sonrisa y la buena energía, notaría que Ad necesita seriamente un bastón.
¿Por qué Ad está diez metros bajo el árbol... el sauce... el gris? Porque el árbol no tiene tierra y Ad no tiene dónde esconderse.
jueves, 4 de febrero de 2010
Dosmilcuatrocientosdiez.
Por eso, desde anoche ya no tengo nombre... quizás mañana me quite los años, porque será lo único que me quede por perder, después de dejar tirados en el camino las miradas, las sonrisas, las expresiones, los recuerdos, los no-momentos, las necesidades; todas, las reales y las que no lo son, los por siempre, los quizás, mis peros y mis por qués. Entonces, quizás deje los años de lado también.
Esa estúpida tendencia de ser liviano. Esta estúpida tendencia del vacío-emocional-existencial medio nuevo, medio antiguo, medio demasiado lugar común. Esta estúpida, estúpida, estúpida tendencia a tildar cada cosa que no comprendo como estúpido y tener que ser irritante, molesta, atosigante, extraña, ajena, irónica y completamente sarcástica para poder llamar la atención. Esta tendencia semi-varguandista tan aprendida de los monos y el hombre neardental... estúpido sapins.
Le dedicaré a todo dos segundos y luego, me iré erguida, sí, erguida como quien no quiere la cosa, pero que sabe que hizo lo correcto. Siempre, siempre, siempre. Tres veces, siempre. Hacer lo correcto "always". Mezclar pensamientos "always". Hacia el frente "always"... Hacia adelante, como la moribunda sensación de que aún, incluso después de la tormenta, el arcoiris, la tormenta y el arcoiris otra vez, el barco se mueve y yo no tengo el timón o el timonel se tiró por la borda apenas alguien gritó "Nube". Tres veces, siempre. La terecera no es la vencida...
El mar está tupido. El mar es gris y tupido. El mar es un requiem por un sueño, aunque no sé qué significa. Yo soy el mar; agua abstracta y complicada, agua turbia, agua profunda. Agua verde. Todo es verde. Hasta el cielo que pretendo rozar en sus mejillas. Verde. Así es.. y las imágines son volátiles y efímeras. Somos, juntos, un léxico muy elevado para la propia lengua. Decae. Agua. Decanta. Decae. Agua.
Yo no lo creo cuando lo miro; no es normal. No lo creo cuando lo rozo, cuando lo siento, cuando lo toco. No es normal, no es nuevo, no es conocido, no cuento con que lo llegue a ser en algún momento... Y de tan verde ya no tengo nombre... De tan profundo, quizás mañana me quite los años, después de perder en la tormenta miradas, las sonrisas, las expresiones y los recuerdos. Después de que me robaron los no-momentos, las necesidades; todas, los por siempre, los quizás y después de no confiar en nada ni en mis peros ni mis por qués y en estúpido intento de redención dejaré lo estúpido... Ya sin años, ya sin tiempo, ya sin nombre ni sentido...
Esa estúpida tendencia de ser liviano. Esta estúpida tendencia del vacío-emocional-existencial medio nuevo, medio antiguo, medio demasiado lugar común. Esta estúpida, estúpida, estúpida tendencia a tildar cada cosa que no comprendo como estúpido y tener que ser irritante, molesta, atosigante, extraña, ajena, irónica y completamente sarcástica para poder llamar la atención. Esta tendencia semi-varguandista tan aprendida de los monos y el hombre neardental... estúpido sapins.
Le dedicaré a todo dos segundos y luego, me iré erguida, sí, erguida como quien no quiere la cosa, pero que sabe que hizo lo correcto. Siempre, siempre, siempre. Tres veces, siempre. Hacer lo correcto "always". Mezclar pensamientos "always". Hacia el frente "always"... Hacia adelante, como la moribunda sensación de que aún, incluso después de la tormenta, el arcoiris, la tormenta y el arcoiris otra vez, el barco se mueve y yo no tengo el timón o el timonel se tiró por la borda apenas alguien gritó "Nube". Tres veces, siempre. La terecera no es la vencida...
El mar está tupido. El mar es gris y tupido. El mar es un requiem por un sueño, aunque no sé qué significa. Yo soy el mar; agua abstracta y complicada, agua turbia, agua profunda. Agua verde. Todo es verde. Hasta el cielo que pretendo rozar en sus mejillas. Verde. Así es.. y las imágines son volátiles y efímeras. Somos, juntos, un léxico muy elevado para la propia lengua. Decae. Agua. Decanta. Decae. Agua.
Yo no lo creo cuando lo miro; no es normal. No lo creo cuando lo rozo, cuando lo siento, cuando lo toco. No es normal, no es nuevo, no es conocido, no cuento con que lo llegue a ser en algún momento... Y de tan verde ya no tengo nombre... De tan profundo, quizás mañana me quite los años, después de perder en la tormenta miradas, las sonrisas, las expresiones y los recuerdos. Después de que me robaron los no-momentos, las necesidades; todas, los por siempre, los quizás y después de no confiar en nada ni en mis peros ni mis por qués y en estúpido intento de redención dejaré lo estúpido... Ya sin años, ya sin tiempo, ya sin nombre ni sentido...
martes, 2 de febrero de 2010
La Rue Morgue
¡Ah! y se ha vuelto depresivo y mal pensado, muy desconfiado por demás. No, no lo reconozco. Bastante indiferente para mi gusto ¿sabes? un poco, quizás, más de lo que necesitábamos todos que se volviera. Nunca pensé que llegara a ese extremo. No tienes que decirlo, yo fui de las primeras personas que quiso cambiarlo. Sí sé que siempre quiero cambiar las cosas, pero yo no soy el tema ahora.
Lo que quiero decir es... no, eso no es lo que quiero decir. Él tiene todo lo que quise decir alguna vez. Sí, por eso te fijaste en él... me lo dijiste varias veces. De todos modos, él no es quién conociste alguna vez. No se acerca siquiera a esa persona educada y libre en todo sentido. No lo reconzco y no estoy seugra de querer encontrar a alguien en su mirada. Tiendo a no mirarlo a los ojos. También me tiene cansada la música de fondo... Tal vez, debería apagar la televisión. No fue sugerencia de él por si te lo preguntas. Creo que deberías superar rápido esa fase de celos incomprensibles.
Quizás sí estoy siendo injusta. Al comienzo me parecía muy buena idea y ahora se está volviendo bastante mediocre. No fue mi culpa tampoco. No te culpo a ti... Lo culpo a él. Él nunca sabe qué decir. Él nunca sabe qué hacer. Él es quién pretende ser perfecto para convertirse en un ser extraño y ajeno y no, no me agrada.
Nunca lo amé. Eso es cierto. No, tú tampoco lo amaste. No sabes amar a nadie y deberías de ocupar esas frases tan a la ligera... porque estoy bastante aburrida de hablarle de ti yfingir que alguien habla de mí. Estoy cansada de pensar en un algo común inexistente. Son sólo frases cortadas cuando creo que hilar una idea porque se carcome cada pequeño pensamiento de mi cabeza... eso no es amar... y además, creo que ya no me quiere por como me mira y la manera en que ha dejado de hacer todo lo que hacía. Está distinto. ¡Ah! y creo que te mencioné que se ha vuelto depresivo y mal pensado, muy desconfiado... todos lo dicen. No, te repito que no lo reconozco. Es indiferente¿sabes? definitivamente más de lo que esperé que se volviera. Nunca quise que llegara a ese extremo. No tienes que decirlo, yo fui de las primeras personas que quiso cambiarlo. Sí sé que siempre quiero cambiar las cosas, pero yo no soy el tema ahora: Es esa persona que vive dentro mío, que se crea espacio y se convierte en otra pequeña careta...
Lo que quiero decir es... no, eso no es lo que quiero decir. Él tiene todo lo que quise decir alguna vez. Sí, por eso te fijaste en él... me lo dijiste varias veces. De todos modos, él no es quién conociste alguna vez. No se acerca siquiera a esa persona educada y libre en todo sentido. No lo reconzco y no estoy seugra de querer encontrar a alguien en su mirada. Tiendo a no mirarlo a los ojos. También me tiene cansada la música de fondo... Tal vez, debería apagar la televisión. No fue sugerencia de él por si te lo preguntas. Creo que deberías superar rápido esa fase de celos incomprensibles.
Quizás sí estoy siendo injusta. Al comienzo me parecía muy buena idea y ahora se está volviendo bastante mediocre. No fue mi culpa tampoco. No te culpo a ti... Lo culpo a él. Él nunca sabe qué decir. Él nunca sabe qué hacer. Él es quién pretende ser perfecto para convertirse en un ser extraño y ajeno y no, no me agrada.
Nunca lo amé. Eso es cierto. No, tú tampoco lo amaste. No sabes amar a nadie y deberías de ocupar esas frases tan a la ligera... porque estoy bastante aburrida de hablarle de ti yfingir que alguien habla de mí. Estoy cansada de pensar en un algo común inexistente. Son sólo frases cortadas cuando creo que hilar una idea porque se carcome cada pequeño pensamiento de mi cabeza... eso no es amar... y además, creo que ya no me quiere por como me mira y la manera en que ha dejado de hacer todo lo que hacía. Está distinto. ¡Ah! y creo que te mencioné que se ha vuelto depresivo y mal pensado, muy desconfiado... todos lo dicen. No, te repito que no lo reconozco. Es indiferente¿sabes? definitivamente más de lo que esperé que se volviera. Nunca quise que llegara a ese extremo. No tienes que decirlo, yo fui de las primeras personas que quiso cambiarlo. Sí sé que siempre quiero cambiar las cosas, pero yo no soy el tema ahora: Es esa persona que vive dentro mío, que se crea espacio y se convierte en otra pequeña careta...
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